Pieza de cochinillo condimentada con sal, pimienta y aceite de oliva y cocinada a baja temperatura durante más de 12 horas para conseguir una textura de carne tierna y melosa, que una vez regenerada en el horno combinará con la textura crujiente de su piel, obteniendo un plato tradicional y delicioso, fácil de preparar. Se acompaña de manzanas confitadas, que aportarán una guarnición ideal en el plato con un toque dulce en el paladar.